
La mayoría de redes WDM transportan tráfico homogéneo, por ejemplo todos los canales ópticos transportan tramas SONET (Synchronous Optical NETwork) OC-48 (2,5 Gbit/s) y OC-192 (10 Gbit/s). Sin embargo, en el caso de tráfico no homogéneo (bien analógico/digital, o bien digital con distintas velocidades y formatos de modulación) resulta más eficiente acudir a soluciones alternativas. En esta situación, la solución consiste en proporcionar un nuevo nivel de multiplexación sobre cada uno de los canales ópticos, es decir SCM. De este modo se llega a un esquema de multiplexación híbrido WDM-SCM, en el cual se tiene un canal de información independiente por cada una de las subportadoras que componen cada uno de los canales ópticos WDM.
Las señales SCM a diferentes longitudes de onda provenientes de distintos transmisores ópticos pueden multiplexarse en el dominio óptico empleando un combinador e inyectarse posteriormente en una misma fibra. En la figura 3 se representa el espectro óptico típico de uno de estos sistemas. En especial, alguna de las portadoras ópticas podría estar modulada directamente por una señal digital en banda base. La ventaja de este esquema de multiplexación conjunto es que permite enrutar cada portadora hacia un determinado nodo óptico en función de su longitud de onda, y posteriormente seleccionar la subportadora de cada usuario en el dominio eléctrico.
En combinación con la modulación directa, la técnica WDM-SCM no requiere una circuitería compleja de estabilización de frecuencia. Además, no necesita control de polarización ni filtros selectivos. La inclusión de nuevos usuarios se realiza de forma flexible sin modificar la arquitectura de la red, simplemente acomodando nuevos canales ópticos o subportadoras de RF. Por último, no es necesaria ningún tipo de sincronización entre los transmisores y los receptores.
Una de las principales fuentes de degradación de los sistemas WDM-SCM es el proceso no lineal de mezclado de cuatro ondas que se produce a lo largo del trayecto de propagación por la fibra óptica. Para evitarlo es indispensable trabajar en zonas de dispersión cromática no nula. Es por ello que se utilizan las llamadas fibras de dispersión desplazada casi nula (NZDSF, nearly zero dispersion-shifted fiber), puesto que además se reducen los niveles de dispersión cromática. De hecho, el efecto conjunto de la dispersión cromática y de la automodulación de fase introducida por la fibra en el caso de potencias ópticas elevadas es la principal causa de distorsión no lineal sobre la señal multicanal SCM a la salida del fotodetector. Adicionalmente, otro factor perjudicial lo constituye la diafonía producida por diversos efectos no lineales como por ejemplo la modulación de fase cruzada o la dispersión estimulada de Raman. Finalmente, cuando los canales SCM a una misma longitud de onda se introducen en el sistema empleando transmisores ópticos distintos, la interferencia que se produce en el fotodetector entre los espectros ópticos del ruido de fase de cada uno de los láseres da lugar a un fondo de ruido que afecta principalmente a las frecuencias bajas de la señal (menores de 1 GHz). Para evitarlo es necesario el empleo de láseres con reducido ancho de línea.



