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sábado, 15 de diciembre de 2007

Queda poca agua


Esta vez va en serio: si no se quiere poner en peligro el abastecimiento de agua en Catalunya los próximos meses, incluida el área metropolitana de Barcelona, hay que asumir como necesarias las propuestas de ahorro del Govern, a las que el president Montilla dio solemnidad desde una de las pruebas más visibles de la necesidad, el embalse de Oliana (Alt Urgell), muy por debajo de su nivel habitual. Si hace un año, cuando los pantanos estaban al 53% de su capacidad, ya había preocupación, ayer estaban al 28%.
Hay pocos precedentes de que se advierta del riesgo de sequía --entendida como falta de lluvia-- en invierno. Eso era propio del verano. Y como por más que llueva los próximos días, o incluso semanas, no se va a recuperar el nivel mínimo de los embalses para mantener la garantía de consumo para los hogares --que aún no está amenazada--. Es un buen momento para recuperar el debate, siempre aplazado, sobre el consumo en Catalunya del agua, un bien escaso mal utilizado y que debe repartirse como otros bienes de primera necesidad: conociendo a fondo la demanda y la oferta. El primer consumidor de agua de Catalunya, en proporción de 8 a 2, es el sector agrario. Y mientras se mantengan los proyectos en marcha y los programados de trasvase de cuencas, lo seguirá siendo. Es una parte del modelo que debe revisarse. En el otro lado, está la evolución del consumo por parte de la industria --que sigue en retroceso por la mejora de los procesos de producción-- y de los particulares. No está de más, por tanto, que la conselleria de Medi Ambient tenga que pasar de dar consejos a imponer medidas coercitivas, dada la falta de sensibilización. Estamos en alerta roja.